TODO POR LA PATRIA CELESTIAL

En un álbum

Sobre la fría losa de una tumba
un nombre retiene la mirada de los que pasan,
de igual modo, cuando mires esta página,
pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.

Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
piensa en mí como se piensa en los muertos;
e imagina que mi corazón está aquí,
inhumado e intacto.

Lord Byron

Una respuesta para “TODO POR LA PATRIA CELESTIAL”

  1. ” (…) la sumisión se confunde con el poder, y la humillación pasa a ser moneda de cambio de una pertenencia. Sin ella, la pertenencia carece de consistencia. Esta mujer, sin embargo, no puede olvidar; aún busca en su pareja la protección y le asalta a la vez el mismo temor a ser maltratada o abandonada, o maltratada y a la vez abandonada. No sabe qué hacer. Apenas comienza a comprender que su pareja la necesita pero no la ve, que el hombre suele necesitar esa dependencia pero no confesarla, que ha de ser ella la que cargue con ser la portadora de la dependencia; que es ella la que aparece como quien quiere y necesita, no él, que él tiene la imperiosa necesidad de no reconocer la propia dependencia de ella (…) (Si esa mujer) está advertida, puede quizá darse más cuenta de que pretender de ese hombre una certificación de amor y de pertenencia únicamente lo podría conseguir creando un vínculo exclusivo de culpa, y esa mezcolanza de culpa y reivindicación es un infierno. Tal vínculo es una atadura cruel que consolida la dependencia (del varón), agresiva y asustadiza.
    Una dependencia en la que no gobierne el amor (…) está condenada a ser exclusivo escenario fantasmático del poder y la sumisión sadomasoquista.”
    (Francisco Pereña, SOLEDAD, PERTENENCIA Y TRANSFERENCIA.)
    ————
    No todo vale por amor. Lo peor es la necesidad de ciertas mujeres de esa pertencia en el otro, ese lugar en el otro que te da el amor, y no ser capaz de manipularlo con la culpa que lo someterá y lo atará (infelizmente) a nosotras porque nos parece una actitud innoble e indigna. Creo que en ese caso, precisamente por negarte a establecer un vínculo insano (que el propio Pereña describe como un lugar desolado donde la demanda de incondicionalidad está hecha de “exigencia y atosigamiento” y crea una relación basada en “el temor y la culpa”) en lugar de ser premiadas, recibiremos todas las bofetadas en la cara. No sé si esto tiene modificación psicoanalítica o son hechos irrevocables salvo que haya de por medio una buena terapia. Si esto es inmodificable, la salvación pasa entonces irremediablemente por el alejamiento. No veo otra solución, por triste que ésta sea.

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