La definición en el DRAE de Cleptomanía: Propensión morbosa al robo.
Según Baudrillard las sociedades u organismos colectivos presentan un comportamiento similar al que tienen los individuos llegando a enfermar siguiendo pautas patológicas, en cierta forma, asimilables a las patologías individuales. La idea de Baudrillard no deja de ser sorprendente al mismo tiempo que iluminativa pues simboliza la globalidad a partir de lo individual , la parte estaría insertada en el todo no como una parte más sino como un desarrollo rizomático donde las estructuras se repitirían pero a distinta escala, al igual que en una imagen holográfica. Creo sin embargo que esta idea debe ser matizada. En una imagen holográfica cada pieza es una representación exacta del todo y se puede utilizar para construir el holograma completo. Esto no es posible con la realidad, el mundo físico, por la sencilla razón de que aunque la estructuras se repitan los elementos que entrar a formar parte de cada una de ellas presentan un código de comportamiento. aunque similar, diferente.
La idea de Baudrillard debe entenderse por tanto como símil, ajustanto las diferencias que provoca los distintos enfoques que son necesarios para poder observar el comportamiento individual y los comportamientos sociales y las diferencias de las entidades que entran en conflicto o relación en cada uno de los esquemas. Sin embargo la idea sirve para poder simbolizar, que de ese se trata, y poder comprender. Este es el objetivo: qué tipo de relaciones establece el individuo en la sociedad y las sociedades entre sí.
Desde las Neurociencias hay un intento por saber qué es exactamente lo que percibe, ve y siente el ser humano, si es exacto con el mundo físico externo o si por el contrario es una recreación ad hoc del mundo según nuestros intereses. Esta óptica de trabajo de las Neurociencias me parece completamente desafortunado, desajustado y muy alejado de los intereses reales del ser humano. Lo importante no es si lo que se percibe es exactamente como el individuo lo siente o reconstruye mentalmente sino si la reconstrucción mental que hacemos de la realidad es la correcta para la mejor comprensión del mundo personal del individuo con el medio ambiente donde debe sobrevivir. A la naturaleza lo que le interesa es la superviviencia y el ajuste de parámetros recogidos del entorno en un complejo que dé cuenta precisa para que no se produzca la extinción de la especie y sobre este principio se ha desarrollado hacia una evolución cada vez más adaptativa en el medio ambiente. Desde la física se atestigua que lo que percibimos se ajusta bastante a la realidad que nos rodea sin ser necesario que esa percepción sea exacta como una fotografía HD para poder comprender el mundo.
Comprender el entorno, que no aprehenderlo de forma exacta y precisa si eso no aporta un plus de adaptabilidad al entorno por parte del individuo. De esta forma el individuo comprende la realidad a través de los símbolos, la realidad entera se simboliza para que los elementos no queden aislados dentro de paradigmas cerrados y aislados sino que es el símbolo el que permite que estos elementos recogidos de la realidad entren a formar parte de relaciones sintagmáticas donde los elementos de cada paradigma se relacionan entre sí siguiendo la regla de semejanza o similitud que permiten que surja el pensamiento a través de asociación de ideas. Siguiendo esta idea y siendo el símbolo esencial para la comprensión de la realidad para el hombre cabe pensar que ese mecanismo es el que se da en todas las especies inteligentes que nos rodean, y por supuesto nuestro cerebro reptiliano también funciona de acuerdo con mapas simbólicos, por ello decir que el cerebro reptiliano funciona como un cerebro máquina a través de una codifcación de la realidad como si de 0 y 1 se tratara es absurdo, sólo hay que ver a una lagartija en su ambiente para comprender que aprende del entorno que le rodea y que consigue simbolizar y relacionar hechos para elaborar la mejor estrategia de superviviencia según las circunstancias. Por tanto, será la especie que desarrolle esta capacidad simbólica innata hasta niveles de mayor complejidad en cuanto la cantidad de elementos simbolizados y relaciones establecidas entre los signos de distintas categorías la que más evolucione por poseer el mayor caudal de información para poder manejarla de forma adecuada si la situación lo requiere.
En Simulacros y simulación (1981). Baudrillard indica que: “En el mundo posmoderno no hay realidad, no hay historia, sino un simulacro de la realidad y la negación de la historia”, es decir, hay un alejamiento del exterior, negar la historia es negar el decurso natural de los acontecimientos externos del individuo, negar la historia es negar los elementos fundamentales en cualquier narración: desarrollo de unos acontecimientos en un espacio y tiempo determinado. Se busca un espacio y tiempo interior, virtual, subjetivo que sustituya y recree el tiempo y espacio externo. De esta forma la ficcionalidad adquiere mayor peso que la realidad física que rodea al individuo, no es la realidad simbolizada sino el símbolo hecho realidad, el deseo hecho realidad. Se invierte el orden de los elementos produciéndose alteraciones constantes de valores sujetos a modas relativas y surgidas por el deseo de sociedades concretas ( ya sean culturales, financieras, mercantiles, bursátiles, etc ) que imponen comportamientos, formas de actuación, y corrientes de pensamientos no adaptados a la historias sino adaptados a su representación simbólica. No es la historia, la realidad física la que marca los valores que deben tomarse para un mejor desarrollo y adaptabilidad sino que el deseo del individuo y por extensión de organismos colectivos se imprimen como fundamentales por encima de las necesidades del entorno global en relación con otras sociedades y colectivos.En palabras de J. Baudrillard: “No hay un progreso continuo en esos ámbitos: la moda es arbitraria, pasajera, cíclica y no añade nada a las cualidades intrínsecas del individuo”.
De esta forma se puede entender que las sociedades enfermen, al igual que un organismo individual necesita valores constantes en los que sustentarse y poderse regular. El proceso de homeostasis es básico dentro de cualquier organismo vivo, y éste debe producirse siguiendo unos parámetros estables que deben alcanzarse en caso de que se produzcan desajustes. Estos valores no pueden ser cambiantes. No pueden ser creados según modas pasajeras cada cierto tiempo en beneficio de según cuál sea la clase dominante. En ningún organismo vivo se produce una alteración constante y contínua de parámetros ni se crean de la nada según el organismo vaya mutando.
No es el deseo hecho símbolo y convertido en realidad sino que es la realidad concreta y cierta la que se debe intentar simbolizar. Un concepto básico e invertido en su orden lógico en los sótanos de la posmodernidad : A > B no ( A = B ). El proceso que ha permitido la evolución de la civilización es el ajuste de las sociedades dentro de unos valores que históricamente han demostrado ser los más adecuados para que se produzca la concordia y estabilidad dentro de comunidades cada vez más amplias y con sistemas de relación más complejos. Estos valores han sido diseñados, hallados a través de miles de años de evolución y siguiendo un proceso de ajuste y equilibrio. Han ido acoplándose unos encima de otros en un sistema jerárquico y buscando siempre aquellos que los implementaban hacia una ética cada vez más perfeccionada. Es el no reconocimiento de estos valores, que aportan y dan sentido de nuevo a la historia, lo que origina sociedades como las actuales que he catalogado como Sociedades Cleptómanas. La moral, la honorabilidad, el cumplimiento de principios han sido sustituidos por normas arbitrarias donde la rapiña, el robo, la especulación, el soborno, la falta completa del concepto del honor ,la responsabilidad, el reconocimiento hacia lo valioso per se – El otro por sí mismo, Baudrillard -, son tomados como los principios que se deben seguir. La sociedad del espectáculo, Debord : “la persona puede escapar a las cargas de la vida familiar idealizada… mediante un tipo especial de experiencia, entre extraños o, más importante aún, entre personas destinadas a permanecer siempre como extraños”. Todo lo que es mercancía se representa en gráficos que marcan las curvas del espectáculo, las mercancías dan espectáculo.
Los nuevos ídolos a los que seguir, los Crack, son aquellos que menos escrúpulos poseen. Los que presentan comportamientos sicopáticos, como bárbaros despiezando al enemigo para sacar mayor beneficio. Hombres y mujeres de frontera en una sociedad sin leyes, sin las leyes que han permitido la evolución de la humanidad, las leyes morales, no las leyes que, como autómatas, el Estado, corrompido desde la base en sus gobernantes, consigue implantar en la sociedad a través de medidas coercitivas y no logrando interiorizar valores que educan y hacen crecer al individuo como persona y no como un animal que debe salir a la arena para matar a las fieras que desde la tribuna le echan.
Cabe recordar que la cleptomanía es una enfermedad mental, al igual que el simbólo es una imagen mental de la realidad, se trata de un desorden en el juicio de valores, no se roba por necesidad sino por el propio placer que produce el hurto.
El siguiente vídeo es una entrevista a Clotaire Rapeille, psiquiatra francés firme seguidor de los valores- antivalores- de la cultura americana como demuestra con su propia imagen siguiendo la estela del diseñador de moda Karl Lageferld- El otro por sí mismo- la mayor de las alienaciones es tener que reproducir al otro en sí mismo, en su imagen, invirtiendo las caras del espejo – Rapeille califica la cutura norteamericana como una cultura adolescente, que se equivoca y se vuelve a equivocar reajustanto siempre los esquemas y los códigos en busca de nuevos valores que permitan el mejor provecho de la cultura del consumo ( oleadas de equivocaciones que pagamos muy caro el resto de sociedades ). Cultura adolescente, hormonada y narcisista ¿ Puede una cultura así estar en condiciones de seguir gobernando el mundo ? De momento el Acné que provoca una sociedad de tales características se está expandiendo como una enfermedad infecciosa por todo el mundo occidental:
El mundo de Disney:
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