MEDITACIÓN

La base de la meditación está en no dejar de sentir.

Eso se contradice con el vacío de la mente que algunas técnicas intentan promover, porque en la meditación no se trata de vaciar sino de centrar el foco de atención de la mente en un punto concreto del cuerpo que pueden ser las manos, los pies o la espalda, contar los puntos que hay que tejer para hacer una greca o el número de puntadas para poder realizar una labor.

El que medita no puede dejar de sentir su cuerpo porque el vacío de la mente es imposible sin que se produzcan estados de conciencia alterados y, en este caso, la meditación deja de ser beneficiosa para ser contraproducente. El vacío de la mente sólo se consigue en determinados etapas del sueño REM. Por tanto, intentar conseguirlo en un estado consciente no es posible sin pasar a otro estado de consciencia donde se pondrán en funcionamiento resortes oníricos más propio de las alucionaciones. Es por ello que la utilización de los mantras de forma repetitiva y obsesiva durante un tiempo lo suficientemente largo puede provocar una desorientación en el sujeto y un estado más propio de la alucinación que de la concentración. Las sectas utilizan los mantras con medio de control del individuo, según parece, por esa desorientación que producen.
Los mantras creo que sólo son benediciosos si se repiten de forman consciente, sin perder la ubicación espacial.

Los rezos también son mantras, pero el rezo debe hacerse de forma consciente y preferiblemente en voz alta para no perder el sentido de la acción. En el caso de las oraciones como parte del rosario se repiten de forma constante y casi automática los rezos, pero es el propio rosario el que ubica a la persona. Lo ubica en un espacio determinado del mismo y esto indica cuál es la siguiente oración que se debe pronunciar, es decir, aunque a simple vista este tipo de oraciones pudieran parecerse a los mantras orientales distan mucho de ellos porque no se busca la alteración de conciencia sino la limpieza de mente no dejando al individuo nunca sólo ante la repetición obsesiva de una frase que al dejar de tener significado provoca desorientación y ensoñación, un estado más parecido a lo que hace un enfermo mental que a una curación espiritual. Supongo que los monjes orientales tienen una técnica muy perfeccionada del arte de la meditación,y saben exactamente cuál es el número concreto de repetición o el tiempo que deben estar repitiendo un mantra para que su reproducción produzca los efectos beneficiosos que buscan, pero el ejercicio de estas disciplinas en occidente no están dirigidas por monjes budistas sino, en su mayoría, por aficionados que se han apuntado a una práctica de moda que exige un dominio de cuerpo y mente en la que no están avezados.

María José Blanco

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2 comentarios

  1. Con la practica todo es mas sencillo, tan sencillo q sobra todo, hasta los problemas, es una practica de soltar, dejar marchar todo, lo intelectual es adquirir y acumular, el meditador total pasa por ser solo un hombre vivo, un ser compasivo, un hombre o mujer bondadoso y ardiente.

    • No pongo en duda que el meditador pueda ser una persona bondadosa y ardiente. Yo lo que digo es que las prácticas de meditación budista y otro tipo de modas orientales no forman parte de nuestro saber cultural y que este tipo de técnicas requieren algo más que unas clases y apuntarse a una moda para sacar dinero. Empezando por el Yoga.
      .

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