LAVADA CON PERLÁN

Las alfombras persas son muy caras.

La mía tiene color café tostado

y brilla intensamente cuando la miro.

Ella me presenta su mejor cara,

siempre bien colocada, en el lugar

preferente de mi alcoba.

No precisa ruido, nos entendemos.

Sé lo que quiere, mi calor amargo,

el deleite de mi risa y el sostén de mis caricias.

Como un gato henchido de placer

acurruca mis pies. ¿quién tiene una alfombra persa?

 Hay  libros 

grandes pero  mi alfombra siempre viene conmigo: