AGUA DE LLUVIA

Sería sencillo en su rincón

si tuviera agua de lluvia sobre

la que poder nadar. Si vistiera

trajes de mil rayas por las que poder

ver entre línea y línea

la madera

con la que tallara las ideas  inconexas que parecen

realidad.

 

Sería feliz si su orgullo no le impidiera

poder desnudar tanta

inmundicia  que surca las marcas de su edad profundas.

 

Sería distinto tras un cristal sin puertas

donde limpiase el rastro de un pasado sin

gloria.

Un pasado arrastrado como el estiercol

de un corral que corroe cualquier destello de

verdad, que en su mundo,

en el nuestro, con ahínco,

como héroe sin destino o indígena sin tabúes

él quiere, ansia y desea.

 

Sería feliz, sin más, si un día con luz

contemplara su sombra en el espejo

y ante tanta fealdad poder admitir: sí, este,

este soy yo con el estiercol, con la mierda, la

metralla, inundado, maltrecho, acojonado,

mas alegre y feliz. El hollín ya no quema,

ya no mancha, ya sólo es estela de cenizas, partículas de

nada que han dejado de existir sobre mi única e intransitable soledad.

María José Blanco

MIRA CÓMO TE MIRO

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.
El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.
Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.
Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda, “Poema 5”, Veinte poemas de amor y una canción desesperada.

TODO POR LA PATRIA CELESTIAL

En un álbum

Sobre la fría losa de una tumba
un nombre retiene la mirada de los que pasan,
de igual modo, cuando mires esta página,
pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento.

Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre,
piensa en mí como se piensa en los muertos;
e imagina que mi corazón está aquí,
inhumado e intacto.

Lord Byron

BERNINI, ESCULPIENDO LA BELLEZA

Bernini-Teresa

apollo_dafne-bernini

bernini_david

Beata Ludociva Albertoni

bernini-rape-of-proserpina

Rapto_de_Proserpina