CASTA DIVA

Él creyó utilizarla pero realmente era ella la que siempre le utilizó a él. Empeñada en hacer crecer su curriculum, pedía excedencias para ampliar sus estudios; estudios absolutamente inútiles y mediocres porque Isabel era incapaz de tener ni media idea original, aquello le servía únicamente para acrecentar la aureola de su ego. Era una excusa perfecta para irradiar su campo de dominio con el pretexto de que ella era la investigadora. ¿ Investigadora de qué ? Organizaba el día para que fuera Luis el que se hiciera cargo de los niños todo la jornada. Él los levantaba, les daba de desayunar, los recogía del colegio, los llevaba a las actividades y a su madre sólo la veían un par de horas por la tarde, de esta manera ella se ponía el papel de santa y mártir.

Los niños la querían mucho, lógico, no la veían, y lo único que deseaban era que su madre les hiciera algo de caso. Por otra parte ella no se molestaba en regañarlos así que los niños estaban como abducidos por su santa madre y como perritos iban detrás de ella en busca de su atención. La niña le lavaba los pies y luego le daba masajes para que su mami, gran trabajadora universal, pudiera descansar de la jornada laboral y de sus profundas pesquisas intelectuales. El niño rivalizaba con la santidad de la hermana, que difícilmente podía superar, ni Cristo hubiera dado con tanta ternura caricias tan pródigas como Isabelita le ofrecía a su mamá. El niño se tenía que contentar con llamar la atención provocándose múltiples tics que hacían a veces difícil ver si tenía los ojos cerrados o abiertos.

Todo un año de estudio le sirvió para idear un programa de símbolos que era más complicado que los errrores que pretendía corregir. Una idea de Perogrullo que ni al Potito se le hubiera ocurrido, pero a ella sí, y no sólo se le ocurrió sino que tuvo la osadía de presentarlo mediante una programa de Power Point ( “poder sin límites”) delante de sus compañeros el mismo día en que todos cogían las vacaciones y tuvieron que esperar a que la diva explicara su espléndido método… No daban crédito a lo que estaban oyendo. Algunos compañeros comentaban: ¡ pero esta mujer no tiene límites¡ Otros simplemente no salían de su asombro ante la osadía y desfachatez a la que estaban asistiendo; y otros, los más incautos, intentaron comprender ese método tan fantástico que les era presentado sin poder averiguar al final para qué servía tanto símbolo, no sabiendo cuándo debían poner el patito, cuándo el rayo (verde), cuándo la estrella o cuándo el sol y en caso de colocarlos qué hacían con todo eso junto ¿ Y todo esto para qué servía en un banco? Todo era un despropósito y esto Luis lo sabía, y le avergonzaba. Sabía que lo que hacía su señora no servía para nada, nada más que para dominar y tener a todo el mundo controlado y a sus pies.

María José Blanco

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SIN ACRITUD

LA ULTIMA LUZ

Eres de cielo hacia la tarde, tienes
ya dorada la luz en las pupilas,
como un poco de nieve atardeciendo
que sabe que atardece.
                                  Y yo querría
cegar del corazón, cegar de verte
cayendo hacia ti misma
como la tarde cae, como la noche
ciega la luz del bosque en que camina
de copa en copa cada vez más alta,
hasta la rama isleña, sonreída
por el último sol,
                       ¡y sé que avanzas
porque avanza la noche! y que iluminas
tres hojas solas en el bosque,
                                         y pienso
que la sombra te hará clara y distinta,
que todo el sol del mundo en ti descansa,
en ti, la retrasada, la encendida
rama del corazón en la que aún tiembla
la luz sin sol donde se cumple el día.

Luis Rosales

ESPINO

En el dolor de estar vivo
el alto Espino gotea vestigios
pentagonales,veneno que
instalado en la médula
destila confusas melodías,
atropelladas impresiones.
La espera es expiación y
castigo mientras
mugidos de nacencias
ignotas instalan sus gritos
en mis oídos.
Fuerza
irracional que todo lo acoge,
hendidura mortal que aniquila,
siente mi herida apócrifa
que traspasa el pecho,
el vientre,la costilla,
aúna dolor y pensamiento
en un único frasco tamizado
de esencias y destápalo,
humo deletéreo
saborea la gracia de la vida,
espera existiendo
en carne viva.

María José Blanco ( PEPA Roble)

UNHEIMLICH, LO MONSTRUOSO

DE CUANDO SURGIERON LOS CUERVOS

LA TÍA CASCA

La leyenda de La tía Casca: Trasmoz, cuyo castillo situado sobre una loma fue construido en una sola noche con la ayuda del diablo.

En su Carta Sexta, cuenta Bécquer que abandonó Lituago para dirigirse a Trasmoz con el fin de conocer su castillo. En su gusto por los parajes más ásperos y accidentados, tomó el camino más largo y dudoso, hasta que se perdió.
Preguntó a un pastor el camino del pueblo, y éste se lo indicó lo mejor que pudo. Pero antes de despedirse le advirtió que no tomara la senda de la tía Casca si quería llegar sano y salvo a la cumbre, pues por allí andaba penando el alma que, “después de dejar el cuerpo, ni Dios ni el diablo han querido para suya.”

– Y ¿en qué diantres se entretiene el alma de esa pobre vieja por estos andurriales?
– En acosar y perseguir a los infelices pastores que se arriesgan por esa parte de monte, ya haciendo ruido entre las matas, como si fuese un lobo, ya dando quejidos lastimeros como de criatura o acurrucándose en las quiebras de las rocas que están en el fondo del precipicio, desde donde llama con su mano amarilla y seca a los que van por el borde, les clava la mirada de sus ojos de búho y cuando el vértigo comienza a desvanecer su cabeza da un gran salto, se les agarra a los pies y pugna hasta despeñarlos en la sima…
El viajero quiere sonsacar al pastor diciéndole que todo eso de las brujas y los hechizos no eran sino antiguas y absurdas patrañas de las aldeas.

– Eso dicen los señores de la ciudad, porque a ellos no les molestan, y, fundados en que todo es puro cuento, echaron a presidio a algunos de los infelices que nos hicieron un bien de caridad a la gente del Somontano despeñando a esa mala mujer.
Y el pastor le cuenta la historia. La tía Casca era muy conocida en Trasmoz. Los vecinos del lugar la acusaron de ser la ejecutora de males de ojo y todos los hechizos imaginables. La persiguieron hasta el precipicio en cuestión, y a pesar de los ruegos y súplicas de la anciana, fue arrojada al arroyo donde murió.

lacoctelera.net

BELLEZA

“de algún patio invisible se elevaba el rumor de una fuente; algo en la carne de Averroes, cuyos antepasados procedían de los desiertos árabes, agradecía la constancia del agua. Abajo estaban los jardines, la huerta; abajo, el atareado Guadalquivir y después la querida ciudad de Córdoba, no menos clara que Bagdad o que el Cairo, como un complejo y delicado instrumento, y alrededor (esto Averroes lo sentía también) se dilataba hacia el confín la tierra de España, en la que hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno.” Borges