ALIMENTOS TERRESTRES

Miro por la ventana, entre
Lineas marcadas por la lluvia
Al otro lado una pareja
Baila en una verbena de chiringos,
Barro, y luces estridentes
Que deslucen el son de la fuente
Perdida en medio del parque.
La chaqueta olvidada,
La falda pegada al cuerpo
Sudado, empapado de
Delicioso ritmo caribeño.
Los chiquillos pisotean
El césped que alumbra
La imprecisión del deseo.
Las manos perdidas
En túneles de partículas
Disfrutan de la inocencia
De la risa, de la inconsciencia
De la fiesta.

Mañana habrá acabado la película
Escondidas las ropas cómplices
Vestirán camisa, corbata y tacón,
Entre andenes y metros que atufan
Volverán a machacar como atómatas
el son perpetuo, el son que la empresa
marca. Sólo en el parque
los despojos de papeles y botellas
recuerdan el momento del olvido.
¡ Dulce, delicioso alimento¡

María José Blanco

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BALCONES DE LA NOCHE

Qué fácil
La palabra no sentida.
Lágrimas como lluvia esteriotipadas,
Vacías como ubres
De madres moribundas.
Palabras, nombres, en una secuencia
Inventada de un film que esté de moda.
¿Se trata de llenar cáscaras mojadas?
¿Vodeviles en cartelera de una publicación
construida sobre bases de ciencias modernas?
Qué ponemos, una palabra en alemán,
La cita del mes del autor más afamado
De este pueblo global.
Pongamos nombres, artículos, adverbios,
Puntos y comas en una sucesión decadente
De poetas con maquillaje
Corrido tras noches de imágenes inventadas.
Ya lo dijo alguien,
El mundo no existe,
Recree usted su propia vida
Y con ella seleccione tras un click
Una búsqueda en google donde
Surjan estos poetas de la noche
Sin luna. En un escenario
Cantarán a la sangre que alimenta
A los nuevos individuos de la pléyade.
Sangre plana como la de una imagen
Seca sobre una vitrina.

María José Blanco (PEPA Roble o sinfonola)

FIEBRES TORMENTOSAS

 

Para diferenciar la creatividad de la inteligencia es necesario distinguir entre pensamiento convergente y pensamiento divergente.   El primero remite a informaciones nuevas, pero ligadas a contenidos ya conocidos; el segundo, en cambio, hace referencia a informaciones nuevas que en gran medida son independientes de la información previa. Así pues, los test de inteligencia miden el pensamiento convergente, mientras que el pensamiento divergente constituye la base de la creatividad.  El primero exige respuestas correctas, el segundo un conjunto de respuestas posibles, lo que implica originalidad y flexibilidad.

La situación más propicia para que se produzcan estas descargas repentinas que son los actos asociativos es la puesta en marcha del flujo de ideas —al parecer, este flujo es el elemento fundamental de la creatividad—; pero, además, es necesario hacerse permeable al caos que bulle en el subconsciente. En este sentido, el psicólogo Ernst Kris, que ha hecho aportaciones fundamentales en el ámbito de la investigación de la creatividad de los artistas, habla de «regresión al servicio del yo». Esto concuerda perfectamente con la idea de la existencia de una estrecha relación entre pensamiento divergente y crítica, el inconsciente proporciona las ideas nuevas que busca el yo. La «regresión al servicio del yo» fue elevada al rango de técnica social cuando se dio con el método del brainstorrning («tormenta de ideas»). Otras estrategias posibles para acceder a soluciones novedosas pueden ser transformar una idea en su contrario, extremarla hasta llevarla al absurdo, modificar el punto de partida y, sobre todo, explorar analogías y semejanzas estructurales. No obstante, para que el yo pueda poner a prueba la utilidad de sus ideas, incluso de las más descabelladas, debe estar poseído por el problema. No basta con ocuparse fugazmente de él; es necesario concentrarse totalmente en él y no pensar en nada más, sólo entonces se tendrá la oportunidad de asociarlo incluso con las ideas más disparatadas. De este modo llegamos a otro de los componentes de la creatividad, la capacidad de conectar entre sí no solo las ideas más próximas sino también las más lejanas, o «to bringthings togethe>.

Como los individuos creativos son capaces de combinar ideas que para individuos más simples son contradictorias, no se irritan ante las opiniones contrarias y las objeciones, pues están acostumbrados a experimentar ellas y siempre encuentran algo aceptable. Suelen pensar en direcciones opuestas y pueden dejar abierta la conclusión. Los individuos creativos no temen la ambivalencia, la contradicción y la complejidad, porque éstas les sirven de estímulo. Son lo contrario de los fanáticos, a quienes les horroriza la complejidad y son propensos a las simplificaciones, o, como dice Lichtenberg, son individuos capaces de todo, pero de nada.

Así pues, existe una relación estructural entre la creatividad, el humor y el gusto por las analogías y las metáforas. La raíz común de todos ellos es el pensamiento bisociativo, ayudado evidentemente por esa inclinación a lo que Edward de Bono ha denominado «lateral thinking» (por oposición al «vertical thinking») cuyos elementos son, receptividad hacia las ideas nuevas, tendencia a saltar de nivel, predilección por las soluciones más inverosímiles y capacidad para plantear nuevos problemas.

 Cogido de la red, no recuerdo dónde.

PEPA Roble.

JADEITA, EL TRIUNFO DE LA MUERTE

brueghel

Brueghel

En los últimos años tuve oportunidad de estudiar analíticamente cierto número de varones cuya elección de objeto era regida por un fetiche. No se crea que esas personas recurrieron al análisis necesariamente a causa del fetiche, pues si bien este es discernido como una anormalidad por sus adictos, rara vez lo sienten como un síntoma que provoque padecimiento; las más de las veces están muy contentos con él y hasta alaban las facilidades que les brinda en su vida amorosa. En general, entonces, el fetiche desempeñó el papel de un diagnóstico subsidiario.
No sería exhaustivo destacar que venera al fetiche: en muchos casos lo trata de una manera que evidentemente equivale a una figuración de la castración. Esto acontece, en particular, cuando se ha desarrollado una fuerte identificación-padre; el fetichista desempeña entonces el papel del padre, a quien el niño, en efecto, había atribuido la castración de la mujer. La ternura y la hostilidad en el tratamiento del fetiche, que respectivamente corren en igual sentido que la desmentida y la admisión de la castración, se mezclan en diferentes casos en proporciones desiguales, de suerte que una u otra se dan a conocer con mayor nitidez. A partir de aquí uno cree comprender, si bien a la distancia, la conducta del cortador de trenzas en quien ha esforzado hacia adelante {vordrängen} la necesidad de escenificar la castración que él desconoce. Su acción reúne en sí las dos aseveraciones recíprocamente inconciliables: la mujer ha conservado su pene, y el padre ha castrado a la mujer.

No es correcto que tras su observación de la mujer el niño haya salvado para sí, incólume, su creencia en el falo de aquella. La ha conservado, pero también la ha resignado; en el conflicto entre el peso de la percepción indeseada y la intensidad del deseo contrarío se ha llegado a un compromiso como sólo es posible bajo el imperio de las leyes del pensamiento inconciente -de los procesos primarios- Sí; en lo psíquico la mujer sigue teniendo un pene, pero este pene ya no es el mismo que antes era. Algo otro lo ha remplazado; fue designado su sustituto, por así decir, que entonces hereda el interés que se había dirigido al primero. Y aún más: ese interés experimenta un extraordinario aumento porque el horror a la castración se ha erigido un monumento recordatorio con la creación de este sustituto. Como stigma indelebile de la represión sobrevenida permanece, además, la enajenación respecto de los reales genitales femeninos, que no falta en ningún fetichista. Ahora se tiene una visión panorámica de lo que el fetiche rinde y de la vía por la cual se lo mantiene. Perdura como el signo del triunfo sobre la amenaza de castración y de la protección contra ella y le ahorra al fetichista el devenir homosexual, en tanto presta a la mujer aquel carácter por el cual se vuelve soportable como objeto sexual. En la vida posterior, el fetichista cree gozar todavía de otra ventaja de su sustituto genital. Los otros no disciernen la significación del fetiche, y por eso no lo rehusan; es accesible con facilidad, y resulta cómodo obtener la satisfacción ligada con él. Lo que otros varones requieren y deben empeñarse en conseguir, no depara al fetichista trabajo alguno.

Fetichismo 1927, Sigmun Freud

HIPERREALIDAD

Cubo de condensación - Haacke

Hans Haacke, realzeitsysteme

Siete caídas sufrió el elote de mi mano
antes de que mi hambre lo encontrara,
siete mil veces he muerto
y estoy risueño como en el primer día.
Nadie dirá: no supo de la vida
más que los bueyes, ni menos que las golondrinas.
Yo siempre he sido el hombre, amigo fiel del perro,
hijo de Dios desmemoriado,
hermano del viento.
¡A la chingada las lágrimas!, dije,
y me puse a llorar
como se ponen a parir.

Estoy descalzo, me gusta pisar el agua y las piedras,
las mujeres, el tiempo,
me gusta pisar la yerba que crecerá sobre mi tumba
(si es que tengo tumba algún día).
Me gusta mi rosal de cera
en el jardín que la noche visita.
Me gustan mis abuelos de totomoste
y me gustan mis zapatos vacíos
esperándome como el día de mañana.
¡A la chingada la muerte!, dije,
sombra de mi sueño,
perversión de los ángeles,
y me entregué a morir
como una piedra al río,
como un disparo al vuelo de los pájaros.

Jaime Sabines