AMOR

Tienes ídolos con labios
quizá algún perro y guardas con
alcanfores antiguos vinilos.
Entre latas y cordones escondes la debilidad
de antiguos comensales que antes que tú
pasaron por estas tierras
vieron
cielos, aguas, odios y abismos
danzaron al sol y comieron carne muerta;
custodiaron con sus dientes la verdad de su existencia.

Ahora tú, yo, nosotros atrapados
en su herencia creemos descubrir
el mundo a través de nuestra enigmática
pantalla de plasma.
Notas la tristeza cibernética,
te asombras del amor de una androide
y confundes los cables del frigorífico
con la toma de tensión del nuevo juguete
que presentan en medio de nuevos atardeceres
y repetidas obsolescencias.

El siempre único experimento
de encontrar
unas piernas abiertas.

María José Blanco

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HOMENAJE A ED WOOD

 

Micro-relato cruel: “LA PIEDAD” o “GUÁRDATE DE LOS IDUS DE MARZO”

 En este disloque y circunstancia se me ha otorgado butaca de patio para presenciar hasta el final cómo braceas semiahogado en ese mar embravecido que has creado tú mismo. ¿Debería sentir compasión? ¿ O piedad, al ver tus equivocaciones, tu desatino desesperado? Sigues eligiendo tozudamente el camino confundido, perseverando en tus errores producto sin duda de la basura que te dan a comer en casa y que tú eres incapaz de apartar de ti. Te aproximas al abismo y crees que lo sorteas hábilmente – golpeando el primero – pensando que así no caes, pero es sólo un espejismo porque caes, caes, caes. Casi todos te conocen ya, hasta las niñas más lelas, esas hipócritas que con espíritu prematuramente ajado saben manipularte hábilmente y que con crueldad se ríen de ti a tus espaldas, ridiculizándote públicamente, mientras tú te ensañas con otros, nunca con ellas. ¿Debería sentir piedad ante tu debilidad, ante tu terrible necesidad de afecto, ante esta obscenidad en la que participas y que se comenta hace tanto? Simplemente me dispongo a presenciar en silencio este lamentable devenir como en una larga película de serie B. Me arrellano en el sillón de mi Kinépolis particular con 20 kilos de palomitas a mi lado. Tengo para rato y la veré hasta el final aunque termine comatosa por ingesta de chuches. Soy capaz. ¡A tu salud!

María Soledad Sánchez Gómez (tomado de su página ” reflejos en espejo convexo” )

www.obstinados.wordpress.com

UNHEIMLICH, LO MONSTRUOSO

DE CUANDO SURGIERON LOS CUERVOS

EL GOCE SACRIFICIAL

En la oscuridad de la noche se oía el ruido de agua. Había un esclusa de ladrillo, de modelo antiguo, que se abría y se cerraba al girar una manivela. El río no era una corriente tan pequeña como para que las hierbas de la orilla pudieran ocultar casi por completo la superficie del agua.Los alrededores estaban sumidos en la penumbra. Una obscuridad tan profunda que , tras apagar la linterna de bolsillo, no me veí los pies siquiera. Y sobre el estanque de la esclusa volaban cientos de luciérnagas. Los destellos de luz se reflejaban en la superficie del agua como chispas ardientes. Cerré los ojos y me sumergí un momento en el recuerdo. Oía el viento con una claridad meridiana. Aunque no soplaba con fuerza, en mi cuerpo dejaba a su paso un rastro extrañamente brillante. Abrí los ojos y comprobé que esa noche de verano era, si cabe, más oscura.

Tokio Blues, Haruki Murakami.

Existe en algunos sujetos con cierta orientación al victimismo una tendencia autodestructiva que podría resumirse en un gusto por el goce sacrificial, en estos casos el individuo se autolesiona consciente o inconscientemente somatizando todos los problemas no expresados y que le han llevado a una situación sin salida ante la incapacidad por encontrar una solución óptima o simplemente una solución; se trata de un problema de expresión y resolución de conflictos, el individuo llega a este estado debido a la imposibilidad de elección y se posiciona en una situación estática de propia autodestrucción. Para que el goce tenga la fuerza y la dimensión necesaria, alcance el grado máximo de ofrenda sacrificial, tales sujetos necesitan de expectantes espectadores pasivos que sean conscientes de su aniquilación, es su gran venganza ante el mundo o personas determinadas que ellos perciben como sus opresores, como los responsables de su estado de inmovilidad emocional, física e incluso profesional.
Son personas normalmente orgullosas, incapaces de pedir ayuda que castigan a los demás haciéndoles partícipes pasivos de su sufrimiento y dolor, dolor que siempre es provocado por un actuar injusto de la sociedad, del mundo ante ellos, como pobres seres metidos en un laberinto se perciben encerrados y sin salida, no son capaces del valor necesario para romper con una orientación que les lleva a un círculo malsano de castigo y autocastigo. Suelen ser dominadores y posesivos, en el fondo también se trata de una técnica sutil de manipulación, es una técnica macabra y sutil más propia de torturas orientales donde el concepto de contrarios no está tan claro como en el mundo occidental, el bien y el mal no existen, fluctúan, se manifiestan de forma cíclica, están en perpetuo movimiento, los roles de víctima y verdugo son intercambiables en un ritual de venganza y arrepentimiento por los sentimientos de odio y destrucción sentidos.

El análisis permite perder el goce dañino, sacrificial, la disposición del sujeto a dañarse y dañar a otros; también hace posible perder el pesado manto de los ideales con los que se había velado la verdad de ese goce, y hace caer las imágenes mentirosas con las que el sujeto pretendía ser reconocido por el Otro.

María José Blanco

MUERTECITOS, Liddell

MUERTECITOS

FUGA XI

Papá nos quería mucho. Aunque era un hombre seco y reservado. Recuerdo cuando jugábamos a los muertos; si mamá no estaba en casa él nos mandaba tendernos en la cama y simular que éramos niños muertos.

Mi hermano y yo nos partíamos de risa, nos movíamos y abríamos los ojos, hasta que papá se enfadaba y por el tono de su voz sabíamos que iba en serio, entonces nos quedábamos quietos y él nos contemplaba. Luego nos traía chucherías y nos pedía silencio.

Recuerdo que el juego se fue complicando. Cuando mamá trabajaba papá compraba flores y nos hacía vestir con traje y corbata. Instalaba cirios encendidos y nos colocaba algodones en las fosas nasales y una venda desde la parte inferior de la barbilla hasta la parte alta de la cabeza. Así rodeados de flores y con las manos en el pecho decía que éramos unos muertecitos muy lindos.

Es verdad que abusábamos de él, pues cuanto más raro era el juego más costosos eran los regalos exigidos, pero él cumplió siempre. Cuando se acababa el juego componíamos ramos con las flores y se los regalábamos a mamá. Se ponía tan contenta….

Si se soñó o fue narrado es irrelevante .

LOGARRITMO, Hipnopompo el osado durmiente.

RICHARD HAWLEY

Los lobos aúllan con dolor la pérdida de los suyos

y yo te doy alas con que escaparte de mí.

Sin embargo, combino mejor

calcetines y zapatos ahora,

menstrúo más libremente,

me siento más cómoda.

Y creo en ciertas cosas:

mundos creados sin pensar en nosotros,

meses y años brillando en tus ojos

durante las pausas de mi delirio.

¿Qué te puedo decir?

Yo, que por ti sólo puedo amar

países salvajes de veranos intensos.

Los cromosomas de mi composición química

me convencen de que hay momentos

en que manos y bocas no mienten.

Marisol SÁNCHEZ

LOS MELINDRES DE BELISA

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Christiaan Lieversen

 

 

¿Dónde están  las Valquirias? Yo quiero,

yo quiero ser una de ellas. Las Valquirias

cantan en edificios de mármol,

cepillan sus cabellos, hermosas

melenas de fuerza ,vigor, de savia

eyaculada.

 Pero, ¿Dónde, dónde están

las Valquirias ?

Quizá deba echar un solicitud al Vingolf,

para convertirme en diosa, semilla o cuanto

menos en bruja.

Sí, sí, en bruja,

he decidido que ya no quiero ser Valquiria,

las diosas son hiératicas, inalcanzables, demasiada

excelsitud para tan carnal deseo, sí ,es mucho

mejor bruja, intuitiva instigadora,

sabedora de energía.

 Decidido,

al fin y al cabo desde pequeña siempre fuí una

bruja, no cambiemos lo que natura  dió

que ir contra natura nunca tuvo sentido.

PEPA Roble