LA MULA FRANCIS

Clava el tacón. Hinca en el suelo
El peso de su materia orgánica
Con decisión y tirana caída de
Pasos cadentes, sonoros y precisos.
La mula advierte que en esta vida
Hacen falta vitaminas para alcanzar
El otro lado. Un viaje por ultramar cargado
De cocaína. Bolsas blancas en un cuerpo
Desnudo. Bolsas blancas entre órganos
Nacidos para trasplantes de aquellos
Más afortunados con ancestros de
Gauche Divine o Droit Divine.
Palabras idénticas con sonidos distintos.
Solo en los ancestros
La derecha y la izquierda se confunde
Con privilegios adquiridos , alimentados,
Sostenidos. Nunca
Abandonados. La mula rastrea la verdad
En el nuevo mundo. Inversión de términos históricos.
El blanco de su cuerpo puede estallar en una bomba
De alta precisión y
Los segundos inundarán de psicodélicos
sonidos los órganos de tercera clase.
Alimento propicio de ONG´s con laboriosas manos llenas
De limosnas laicas pintadas de blanca
Paz virginal .

Su cuerpo blanco de guerra con polvo
Expulsado tras tisanas limpiadoras a través
De conductos de excrementos blancos cagados
Entre diarreicas palomas que infectan con su aliento
Abstracciones de ideales prohibidos.
La mula recuerda vivir en el otro mundo
La Pobreza de vidas sin nombre… aquí está el paraíso.
Con vitaminas de placebo todo es de color blanco.
Blanco de Palomas que nunca alzarán el vuelo,
Blanco de niños llorones, consentidos que berrean
En casas de inteligentes aparatos eléctricos.
Con madres y padres que votan y beben
Vitaminas. Mineralizarse y Vitaminizarse
Como una hormiga que desea y sueña con
Ser cigarra en un canto eterno de
Deudas bancarias que succionan y extenúan el
Bello sueño del perfecto americano.

María José Blanco

BRUSELAS Y EXTRAS BURGER

Las coles son indigestas aunque

Las recomiendan para la disminución

De peso. Examino el régimen y veo

Claras, yemas, azúcares, todo

Con los gramos justos, medidos, pesados

Hasta la óptima precisión.

Nadie debe engordar, la sanidad

Así lo recomienda. Nada de excesos,

Cualquier acto que pueda generar una

Reacción de recompensa debe ser bellamente

Censurado. El cerebro es listo, lo detecta enseguida:

es chocolate y nata, eliminados

De la dieta. El régimen es estricto, hay que evitar

Cualquier despite que provoque un aumento en la báscula.

Midamos entonces todo: los sueldos medidos,

Los precios ajustados, las fiestas acristaladas.

Sólo es permitido el ocio entre grandes pabellones

Con grandes escaparates. Sin bancos, andar es bueno,

Un banco relaja y puede haber un aumento de gramos

Que luego sea dificultoso subsanar.

Hay que andar,

Gastar energías en grandes supermercados que faciliten

La digestión y el consumo de calorías, a golpes

De pulsiones consumistas.

El cerebro es feliz, cambiamos el chocolate y la nata

Por coles de bruselas con aspecto de bocaditos de crema.

Todo perfecto, el mundo es feliz. Salgan de sus casas,

Vayan a sus compras, con sus sueldos para dietas, su

Cerebro está preparado, contento, programado, cuando

Lleguen a casa un chute de imágenes empaquetadas y luego

Una conexión coaxial con el mundo virtual.

¡ Qué bonito es

Una red social ¡

¡ Cómo me quieren y me comprenden ¡

¡ Pena

Que sean un poco raros y ninguno tenga rasgos ni tacto ¡

La trastienda del hogar entre luces y letras bellas,

las letras diseñadas por MAC, Music Algorithm Company.

María José Blanco

CASTA DIVA

Él creyó utilizarla pero realmente era ella la que siempre le utilizó a él. Empeñada en hacer crecer su curriculum, pedía excedencias para ampliar sus estudios; estudios absolutamente inútiles y mediocres porque Isabel era incapaz de tener ni media idea original, aquello le servía únicamente para acrecentar la aureola de su ego. Era una excusa perfecta para irradiar su campo de dominio con el pretexto de que ella era la investigadora. ¿ Investigadora de qué ? Organizaba el día para que fuera Luis el que se hiciera cargo de los niños todo la jornada. Él los levantaba, les daba de desayunar, los recogía del colegio, los llevaba a las actividades y a su madre sólo la veían un par de horas por la tarde, de esta manera ella se ponía el papel de santa y mártir.

Los niños la querían mucho, lógico, no la veían, y lo único que deseaban era que su madre les hiciera algo de caso. Por otra parte ella no se molestaba en regañarlos así que los niños estaban como abducidos por su santa madre y como perritos iban detrás de ella en busca de su atención. La niña le lavaba los pies y luego le daba masajes para que su mami, gran trabajadora universal, pudiera descansar de la jornada laboral y de sus profundas pesquisas intelectuales. El niño rivalizaba con la santidad de la hermana, que difícilmente podía superar, ni Cristo hubiera dado con tanta ternura caricias tan pródigas como Isabelita le ofrecía a su mamá. El niño se tenía que contentar con llamar la atención provocándose múltiples tics que hacían a veces difícil ver si tenía los ojos cerrados o abiertos.

Todo un año de estudio le sirvió para idear un programa de símbolos que era más complicado que los errrores que pretendía corregir. Una idea de Perogrullo que ni al Potito se le hubiera ocurrido, pero a ella sí, y no sólo se le ocurrió sino que tuvo la osadía de presentarlo mediante una programa de Power Point ( “poder sin límites”) delante de sus compañeros el mismo día en que todos cogían las vacaciones y tuvieron que esperar a que la diva explicara su espléndido método… No daban crédito a lo que estaban oyendo. Algunos compañeros comentaban: ¡ pero esta mujer no tiene límites¡ Otros simplemente no salían de su asombro ante la osadía y desfachatez a la que estaban asistiendo; y otros, los más incautos, intentaron comprender ese método tan fantástico que les era presentado sin poder averiguar al final para qué servía tanto símbolo, no sabiendo cuándo debían poner el patito, cuándo el rayo (verde), cuándo la estrella o cuándo el sol y en caso de colocarlos qué hacían con todo eso junto ¿ Y todo esto para qué servía en un banco? Todo era un despropósito y esto Luis lo sabía, y le avergonzaba. Sabía que lo que hacía su señora no servía para nada, nada más que para dominar y tener a todo el mundo controlado y a sus pies.

María José Blanco

BALCONES DE LA NOCHE

Qué fácil
La palabra no sentida.
Lágrimas como lluvia esteriotipadas,
Vacías como ubres
De madres moribundas.
Palabras, nombres, en una secuencia
Inventada de un film que esté de moda.
¿Se trata de llenar cáscaras mojadas?
¿Vodeviles en cartelera de una publicación
construida sobre bases de ciencias modernas?
Qué ponemos, una palabra en alemán,
La cita del mes del autor más afamado
De este pueblo global.
Pongamos nombres, artículos, adverbios,
Puntos y comas en una sucesión decadente
De poetas con maquillaje
Corrido tras noches de imágenes inventadas.
Ya lo dijo alguien,
El mundo no existe,
Recree usted su propia vida
Y con ella seleccione tras un click
Una búsqueda en google donde
Surjan estos poetas de la noche
Sin luna. En un escenario
Cantarán a la sangre que alimenta
A los nuevos individuos de la pléyade.
Sangre plana como la de una imagen
Seca sobre una vitrina.

María José Blanco (PEPA Roble o sinfonola)

PIE DESNUDO

Ni en cien años que pasen

verán tu sangre crecer

eres la noche, oscura y fría,

miles de voces entonando

camina,

¿hacia dónde? A ciénagas

impregnadas de sal.

Camina

¿Por dónde? Líneas punteadas,

abismos,

grandes giros…  embudos de forma helicoidal.

Camina

¿Contigo? Sombra cautiva,

aliento helado que hinca

dientes molidos

en miles de tuétanos

de letras prohibidas.

Camina, camina, camina

¿Acaso tú me enseñas a caminar?

 Pie desnudo en la madrugada

que lanza y arrastra arena con cal.

Eres el yugo de

espada hiriente,

un filo

de acero templado, cerca y lejano;

camina, camina, camina.

Ya me cansé. La misma vía,

senda de ofensas, camina tú,

susurra las palabras justas

sólo las precisas.

 

PEPA Roble

 

 

EJE ROMA – BERLÍN

Colorín colorado colorete…

no me hago cargo de un grumete.

LAS CORRIENTES DEL TÍBET

LOS LUPANARES DEL TIBER.

La leyenda cuenta que Rómulo y Remo fueron los fundadores de la ciudad de Roma, ya todos sabemos que fueron abandonados en el río Tíber y recogidos por una loba que les amamantó durante un tiempo. Nadie duda de que el relato se trata de un mito donde se mezclan elementos alegóricos con elementos reales, pero lo que es curioso averiguar es que la práctica del abandono de niños en el río Tíber era normal en Roma y además estaba permitido.

El poder omnímodo del pater de familia dentro de la sociedad romana hacía que éste tuviera la potestad de decidir sobre el futuro de un recién nacido. No había ninguna obligación moral ni legal de tener un bebe engendrado ni de mantenerlo una vez dado a la vida. Cuando nacía un niño éste se le ponía a los pies del padre que tenía unos días para acogerlo dentro de la familia o rechazarlo decidiendo así su abandono. Si el hijo era rechazado la madre debía (obligación) abandonarlo y tenía tres posibilidades legales para tal fin:

1- Mediante la Expositio: el niño era abandonado en la puerta de la casa para que fuera recogido por alguien que con toda probabilidad le amputaría algún miembro para dedicarle a la mendicidad o bien eran destinados a la prostitución.

2- Abandonarlo en la columna lactaria, símbolo de la piedad materna, donde unas nodrizas nombradas por el estado se encargarían de amamantarlo y luego acabarían prostituidos o esclavizados aunque de esta manera se salvarían de la muerte.

3- Y por último podían ser arrojados en una cesta al río Tíber donde cabía la posibilidad de que fueran encontrados por algún campesino que tuviera compasión de ellos y los criara, o quizá tomados por una loba (  palabra polisémica en latín) que a pesar de su condición animal e irracional tendría, sorprendentemente, más humanidad y los podría amamantar.

 Es curioso, por tanto, comprobar cómo la legalidad de los actos no exime de la catadura moral a quien los aplica. El verdugo en los países con pena de muerte es absolutamente legal pero no creo que nadie pueda considerar la profesionalidad del crimen como un acto moral, claro que seguramente me confundiré al pensar que nadie pueda considerar tal práctica como moral.

La venganza siempre confunde moralidad con necesidad.

 PEPA Roble