VER Y MIRAR

 

 

Cuando hace ya algunos años leí el libro de John Berger, Modos de ver, pude alegrarme de encontrar escrito y confirmado intuiciones y percepciones que en la vida ordinaria, como mujer, había podido comprobar como ciertas. Después de su lectura y tras acercarme a otros estudios sobre la imagen, sobre el significado e importancia de las imágenes en la visión del mundo pero ninguno de ellos presentan de manera tan absoluta las ideas que yo tenía como John Berger. Parte del ensayo está basado en la obra de Walter Benjamín, La obra de arte en la era de la reproducción mecánica. 

He vuelto a leer sus páginas intentando encontrar inspiración para realizar este escrito pero mis pensamientos están tan de acuerdo, tan paralelamente relacionados con lo allí expresados que creo que lo mejor es exponer sus ideas directamente. La recreación personal, mi visión quedará configurada en el orden en que están expuesta. De esa manera siendo sus palabras transcritas a través de mi mirada el objeto comentado quedará modificado, sus palabras cobrarán un nuevo valor:

“Los hombres examinan a las mujeres antes de tratarlas. En consecuencia, el aspecto o apariencia que tenga una mujer para un hombre puede determinar el modo en que este la trate. Para adquirir cierto control sobre este proceso la mujer debe abarcarlo e interiorizarlo. La parte examinante del yo de una mujer trata a la parte examinada de tal manera que demuestre a los otros cómo le gustaría a todo su yo que le tratasen. Y este tratamiento ejemplar de sí misma por sí misma constituye su presencia. La presencia de toda mujer regula lo que es y no es “permisible” en su presencia. Cada una de sus acciones- sea cual fuere su propósito o motivación directa – es interpretada también como un indicador de cómo le gustaría ser tratada. Si una mujer tira un vaso al suelo, esto es un ejemplo de cómo trata sus emociones y, por tanto, de como desearía que la trataran los otros. Si un hombre hace lo mismo, su acción se interpreta simplemente como una expresión de cólera. Si una mujer gasta una broma, esto constituye un ejemplo de cómo trata a la bromista que lleva dentro y, por tanto, de cómo le gustaría ser tratada por otros en cuento a mujer bromista. Solamente los hombres pueden permitirse el lujo de gastar una broma por el mero placer de hacerlo.

Todo lo anterior puede resumirse diciendo los hombres actúan y las mujeres aparecen. Los hombres miran a las mujeres. Las mujeres se contemplan a sí mismas mientras son miradas […] De este modo se convierte a sí misma en un objeto, y particularmente en un objeto de visión, en una visión.” p. 55

“Es difícil definir exactamente en qué medida estas palabras han cambiado la imagen pero indudablemente lo han hecho. La imagen es ahora una ilustración de la frase”  p. 37

Esta idea que presenta John Berger de la mujer la he visto reflejada muchas veces dentro de la vida social. De esta forma la mujer no es libre de la expresión, no es dueña de sus palabras. Dejar indefensa a una persona robándole sus palabras es negarle su propia imagen, su propia identidad que no es creada por los otros sino por el sujeto actuante y ejecutante. La mujer como ser  deseado y deseante no es un invento, es un hecho real. La mujer dueña de sus palabras y de sus acciones que no necesitan la aprobación del otro para poder existir, para poder ser. Contra esa visión de la mujer por los otros y por ella misma, pues muchas mujeres se ven así- yo misma me he visto así-, me he sublevado siempre. Contra esa idea he procurado actuar siempre. Esta es la visión que creo que debe ir cuajando poco a poco en la sociedad. La imagen llega antes que las palabras como dice Walter Benjamín, pero las palabras no pueden estar supeditas a una imagen. Las palabras pertenecen al pensamiento y pueden crear por sí solas las imágenes mentales formadas por el intelecto más allá de cuadros y pinturas figurativas que las transfiguren.

En este sentido las palabras de Sara Lucas, siempre me han parecido reveladoras:

“Si he hecho obras como ‘Dos huevos fritos y un kebab’ es porque he vivido toda mi vida rodeada de dobles sentidos. Y ya que los demás juegan a diario con esos símbolos, yo también puedo hacer lo mismo», explica la controvertida artista, cansada de todos los chistes sexuales que animan oficinas y otros lugares de trabajo y de ocio. Lucas aprovecha además para denunciar la doble moral de la sociedad.”

La visión de Sarah Lucas puede ser provocadora, será tachada por muchos visiones como obscena sin intentar dar una explicación más allá de  la primera impresión que la imagen les ha causado. Ser un desnudo equivale a ser visto en estado de desnudez por otros, y sin embargo, no ser reconocido por uno mismo. Para que un cuerpo desnudo se convierta en “un desnudo” es preciso que se le vea como objeto. ( Y al verlo como un objeto estimula el usarlo como un objeto. La desnudez se revela a sí misma. El desnudo se exhibe […] El desnudo está condenado a no alcanzar nunca la desnudez. El desnudo es una forma más de vestido. p.62. No tener presente este concepto cuando  contemplamos una obra provoca una confusión entre desnudo y desnudez. La mirada censuradora que los desnudos han provocado en el arte es como consecuencia de no haber asimilado esta idea. Si la mirada con la que observamos la obra de  Sarah Lucas sigue este mismo principio no se habrá producido ninguna evolución en nuestro pensamiento y creo que aún sigue siendo generalizada en la sociedad esa mirada hacia el arte, y en especial hacia las obras de carácter conceptual, ya sea figurativo o no, y, a pesar de lo que pudiera parecer dada la evolución tecnológica, creo que apenas hemos evolucionado desde que Courbet realizó su pintura El origen del mundo.

La mirada del arte, y en el arte, debe ir mucho más allá. La mirada del arte apela directamente al entendimiento. Es el trabajo del intelecto que comunica  la elaboración de ideas mentales   a través de un ejercicio de acercamiento y distanciamiento de la imagen primaria. Elabora nuevos conceptos enriquecidos por toda la tradición cultural sobre la que se sustentan a partir de la subjetividad del artista que manifiesta de esta manera la emoción primaria  elaborada  en idea para poder transmitirlo. En este sentido se aleja hacia el lado opuesto de cualquier otro producto con una mera intención comercial de puro consumo.

Malevich, Representación del vacío

Malevich, Blanco sobre blanco

Las imágenes llegan antes que las palabras pero una vez emergen las palabras revierten en una transfiguración de la imagen.

María José Blanco

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